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Últimos días del naufragio de Gils Carbó

En trámite muy exprés salió la jubilación de la procuradora que nunca se privó de nada.
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Ricardo Roa para Clarín | 

02.11.2017 12:57 |  Tudo bem. Tudo legal. La Anses le comunicó ayer a la Procuradora Alejandra Gils Carbó que ya tiene listo su trámite jubilatorio. En realidad fue el ministro Garavano quien le transmitió la noticia al abogado de Gils Carbó, Carlos Arslanian.

Fue a menos de 24 horas de que ella presentara la renuncia. Gils Carbó cobrará más de $ 300 mil, poco menos de lo que cobra hoy.

Pudo jubilarse a sus 59 años porque se acogió a un beneficio del que gozan procuradores y miembros de la Corte. No se les exige un mínimo de edad: les alcanza con tener 4 años en el cargo y 20 continuos o 30 discontinuos en la Justicia. Gils Carbó cumple esos requisitos. Trámite súper exprés. Y todo dentro de la ley.

Gils Carbó iba a quedarse sin el puesto por las malas o por las buenas. Arslanian la convenció de que eligiera el camino de las buenas. Es un abogado de origen peronista que no anda con vueltas a la hora de aceptar clientes.

Dicen que dijo que a Gils Carbó no la aceptó por plata sino porque le debía un favor llamado expediente. Ella había contratado a Arslanian porque dicen que dijo que no podía tener el mismo abogado que Cristina Kirchner, Alejandro Rúa. Y dicen que Gils Carbó o Arslanian pensaban que con Rúa ella iba derecho a la cárcel.

Lo que finalmente la decidió a renunciar fue el portazo de Miguel Pichetto. El jefe de los senadores del PJ le anticipó a través de Arslanian que no podía darle ninguna mano en un eventual juicio político. Fue después de que un fallo resolviera que con sólo una mayoría simple podía ser removida. E iba derecho a ser removida.

Tenía en llamas el frente político. Y cerca de las llamas el frente judicial, con varias causas y en una, procesada: la compra fraudulenta del nuevo edificio de la Procuración.

Fue una licitación a medida del vendedor: la empresa Arfinsa del Grupo Bemberg. Y sobre todo a medida del intermediario: el hermano de Bellingi, mano derecha de Gils Carbó, que armó toda la movida. Una montaña de dólares en comisiones. Para más datos, el intermediario es cercano a Aníbal Fernández.

Gils Carbó dijo que no conocía al vendedor. Pero se probó que antes de la licitación había visitado el edificio y encima se probó que había varias llamadas desde un celular suyo a un celular del vendedor. La única explicación que dio es que el celular era usado por su hija, también funcionaria.

Ahora se sabe que la negociación entre Garavano y Arslanian no fue precisamente un paseo.

La desconfianza los obligó a proponer y luego desechar un intercambio del tipo “yo te aseguro la jubilación si vos me aseguras la renuncia”. Y con papeles sobre la mesa.

Gils Carbó pidió por los dos funcionarios más próximas a ella: Lisandro Pellegrini, con vínculos en Comodoro Py, y Johanna Cristallo. Y Garavano se aseguró de colocar interinamente en el lugar de Gils Carbó a Ezequiel Casal, procurador fiscal ante la Corte.

Así clausuró la posibilidad de que ella pusiera uno propio. Gils Carbó está formalmente de licencia hasta fin de año, aunque podría irse antes.

En ese antes tiene la próxima semana una cita o una nueva cita con el Papa que, como se sabe, tiene sus preferencias. Por ejemplo, rechazó recibir al presidente brasileño Temer y en cambio aceptó reunirse con la mandataria chilena Bachelet.

Gils Carbó deja un cargo y un organismo clave que multiplicó sus gastos por cuatro. Y que superpobló de militantes y funcionarios: un 45% más de los que recibió. Nunca se privó de nada.
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