| OPINIÓN

Indocentes

El rechazo de los docentes santafesinos a la propuesta de aumento salarial del gobierno provincial y el agudizamiento del plan de lucha, son acontecimientos que merecen una especial atención, y un análisis retrospectivo. Los peligros de..
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Coni Cherep | 

14.03.2012 20:02 | Dijeron que NO. Era la mejor propuesta salarial en el contexto nacional. Era el máximo esfuerzo que se le podía pedir a las flacas arcas provinciales. Era una instancia límite, sin certezas de cumplimiento, teniendo en cuenta el confuso futuro económico nacional. Y dijeron que NO. A diferencia del resto de los trabajadores públicos provinciales que acordaron un razonable aumento, ellos dijeron NO. E insisten. Con 48 horas de paro la próxima semana, y con la amenaza de 72 horas semanales por tiempo indeterminado. Sin expectativa alguna de mejora, poniendo en riesgo todo lo que hasta ahora habían conseguido en la negociación salarial. Un acto casi irracional. Un espectáculo que, lamentablemente, se ha convertido en habitual, durante los últimos años. Muy preocupante, tratándose de quienes tienen la responsabilidad de formar e integrar a los niños de este complejo mundo en el que vivimos.

Vale repasar algunos argumentos recogidos en las redes sociales por parte de “docentes comunes” en las últimas horas, para comprender la “profundidad de los planteos”, y la increíble desconexión con el resto de la sociedad. Circunstancia inversa que, paradójicamente, en los peores momentos de la historia docente, caracterizó a los reclamos.

“Ustedes no conocen la realidad del aula, vengan y pasen un día completo frente a un curso de chicos mal alimentados, violentos”

Si. Todos conocemos la realidad del aula, porque todos tenemos hijos, sobrinos o nietos en las escuelas públicas de Santa Fe. Y sabemos de los riesgos, y sabemos del stress docente, y sabemos de las dificultades sociales. Pero eso no los distingue de la inmensa mayoría de los trabajadores santafesinos: ¿o acaso no sufre lo mismo o peores cosas una enfermera de guardia nocturna en el Centenario de Rosario o en el Cullen de Santa Fe? ¿ cual es la diferencia con un trabajador privado que camina diez cuadras para tomar un colectivo en plena oscuridad?¿ en que se distinguen de kiosqueros, farmacéuticos o comerciantes, expuestos- y sobran los ejemplos- a las mismas condiciones de indefensión, que generan la inseguridad y la violencia? En nada. Nadie dice que estar frente al aula sea un dechado de rosas, pero es una profesión, que se asume o se deja. Y si se asume, se asume en las circunstancias que ofrece la realidad, no en las circunstancias ideales, que ya no tienen en casi ningún punto del planeta. En la enferma Europa, asolan los inconvenientes de violencia escolar, generados por sobre todas las cosas, por los serios inconvenientes de xenofobia y racismo que sufren los “europeos africanos” y ni hablar de los Estados Unidos, donde las matanzas, si, las matanzas en las escuelas, se han convertido en objeto de preocupación y estudio de sociólogos.

Claro que no son ideales las condiciones de seguridad de los docentes. Ni en Santa Fe, ni en Còrdoba, ni en Capital Federal, ni en Boston, ni en Paris. Como no las son, la de casi ningún trabajador del país.

“Ustedes porque no saben lo que es dar clases sin ventiladores, sin vidrios, en edificios destruidos”

Si. Todos lo sabemos. Porque directa o indirectamente, como miembros de la comunidad educativa lo sentimos. Pero vamos a convenir que en los últimos cinco años los estados municipales pusieron casi al día las cuentas con el FAE, y además, que no hay antecedentes presupuestarios para obra pública escolar, como el ejecutado y proyectado por las gestiones Binner y Bonfatti. ¿que falta mucho? Ufff, no mucho, muchisimo falta. Pero es inconcebible la falta de reconocimiento a las mejoras palpables de las condiciones edilicias de las escuelas pùblicas, históricamente abandonadas por el modelo neoliberal impuesto por Menem en Argentina, y sostenido a rajatabla por Carlos Reutemann en Santa Fe. ¿Tenían aire acondicionado y calefactores con el Lole? ¿Funcionaban los todos los bebederos? ¿Había vidrios, en la gestión Obeid? ¿ los baños no se se inundaban? : NO. Pero curiosamente, aunque hayan sido los únicos que los enfrentaron- con un amplio respaldo social- a ninguno de ellos les hicieron paros de estas características.

“Nosotros peleamos por sueldos dignos, si los otros no lo hacen es porque sus dirigentes los entregan”

¿Dicen sueldos dignos? ¿cuál es el límite entre la dignidad y la indignidad? ¿ quien lo determina? Si es determinación sectorial, nadie. Absolutamente nadie en la actividad pública cobra sueldos dignos y acordes a las responsabilidades que les tocan cumplir. ¿Es indigno 4.000 pesos iniciales, por cargo? Seguro que en este contexto inflacionario no es un salario justo. Pero supera holgadamente al de un trabajador de comercio, o lo que cobra un taxista, si lo consigue recaudar. Y aquí si vale hacer aguda memoria: hace cinco años, no veinte, sino cinco años, un docente cobraba la mitad de un trabajador privado medio. Hoy, con dos cargos- situación casi normal en la mayoría de los docentes, ningún docente baja de los 8.000 pesos iniciales. Eso es el doble de lo que cualquier ingresante a un trabajo decente puede aspirar. Con mucha suerte, si consigue empleo en blanco, si consigue empleo.

Me remito a una experiencia personal y palpable: en 2007, ya bajo el imperio nacional y popular Kirchnerista, un familiar docente cobraba exactamente la mitad de lo que yo cobraba en la Radio Universitaria: El, mi familiar, cobraba 1400 pesos- con dos cargos, y doce horas de trabajo diario. Yo cobraba 2800. Con seis horas. Vaya injusticia. Hoy, si se incluye el aumento ofrecido, ese familiar cobraría 9.700 pesos y mi recibo de sueldo no supera los 4.000 pesos. Es decir… Mi familiar recibió una recomposición de casi un ¡700 %! , mientras que mi sueldo apenas un 35 %. ¿Algo cambió o no?

A eso deberíamos agregarle, como dato menor (¿?), que en los últimos cinco años se produjo un proceso de de titularizaciones, concursos y condiciones de estabilidad, que no tiene antecedentes en la historia de la provincia. ¿ Es eso maltrato, es eso indignidad?

Falta agregar, como si fuera poco, que las gestiones del Frente Progresista devolvieron a los docentes la participación en la mesa paritaria, espacio desplegado para la negociación y no para la extorsión. Lección que todos deberíamos aprender. Sobre todo, los docentes.

“Hemos demostrado que no nos vendemos al mejor postor, ¡aguante la lucha docente! Esta resistencia es el mejor legado que le podemos dejar a nuestros alumnos”

¿De verdad creen que la apuesta es agudizar? Me remito a la triste “experiencia” Santa Cruz, donde – no sin razones, pero con poca repercusión nacional, debido al alineamiento casi incondicional de la Ctera con el gobierno nacional- los docentes instrumentaron un plan de lucha de características extremas. Les valió la inexplicable e injustificada represión policial, pero además, un retroceso histórico en los logros obtenidos durante el último lustro. Hace cinco años los docentes santacruceños cobraban mil pesos mas de bolsillo que los santafesinos, hoy eso se revirtió, y los docentes del sur- agitando la intransigencia como método indiscutible- están casi mil quinientos pesos por debajo de los santafesinos.

¿De verdad, y en el contexto arriba expresado, hay docentes que creen que la lucha es a “matar o morir”? ¿ se entiende o no cuales son las posibilidades reales del estado, no ya del santafesino, sino de todos los estados provinciales, de ofrecer mejores condiciones de las ofrecidas? No acepto que la intransigencia sea un “legado”, mucho menos cuando està solventada sobre ideales que no se correlacionan con la realidad. ¿ no se plantean los docentes que insisten en la “lucha infinita”, que los logros obtenidos, son valiosos y suficientes, como para aminorar la intensidad? ¿ Están leyendo los textos ochentistas de Martha Harnecker(1) , en la Santa Fe de 2012?

Vale repasar el comportamiento de los gremios de izquierda en el resto del mundo occidental, para comprender que el paro por tiempo indeterminado, o el paro sistematico, ha dejado de ser una herramienta usual. Hoy, es mucho más efectivo una movilización masiva- un domingo, por ejemplo, como en España la CGI, para que concurra el resto de la sociedad en solidaridad- que la sistemática paralización de las actividades. Eso enoja al semejante, lo enfrenta con el trabajador que reclama y quiebra un pacto social que en Santa Fe, tuvo muchísima importancia para la re-jerarquización docente.

Que se entienda: nadie discute que a los docentes le corresponden derechos por adquirir. Pero de ninguna manera serán posibles bajo el mecanismo de la irreductible y “mágica” poción de la “lucha profundizada”. Eso, lejos de fortalecerlos, los aleja del respaldo social (y popular). Respaldo que fue sustancial e indispensable, para obtener lo conseguido. Lejos de la gente, convertirán al reclamo en un reclamo sectario y minoritario, destrozando una larga e impecable historia de reivindicaciones.

“El discurso de Cristina nos ofendió. No puede decir que trabajamos 4 horas y tenemos tres meses de vacaciones” “Los legisladores nacionales se aumentaron un 100 % las dietas y a nosotros nos quieren arreglar con un 21%”

Ok. Tienen razón. El imperdonable desboque de la presidenta no colaboró en desanudar la situación y recalentó los ánimos del “docente de base”. Es cierto y es comprensible la ofensa, porque creo, que todos nos sentimos ofendidos y sorprendidos al escucharla. Pero… ¿Quién distingue las jurisdicciones? ¿Por qué los alumnos santafesinos, sufren las consecuencias del sincericidio presidencial?¿Por que paga Bonfatti, el gobernador que mejor trata a los docentes en todo el país, lo que rompe una presidenta que profundizó el proceso de descentralización educativa del país?¿ quién sino, un docente, tiene la obligación de conocer los limites de las responsabilidades de un intendente, de un gobernador o de un presidente?

¿Que responsabilidades tienen los padres, trabajadores todos ellos; del inmoral aumento salarial de los diputados y senadores nacionales? ¿Por qué no nos movilizamos, presentamos un petitorio en todas las escuelas del país y juntamos millones de voluntades para exigirle a los legisladores que retrocedan en semejante disparate simbólico? ¿ Por que no nos juntamos, y nos retroalimentamos en actividad, sin jodernos los unos a los otros y efectivizamos- desde las estructuras gremiales, por ejemplo- un reclamo que los deje avergonzados, sin excusas?. Y para terminar… ¿qué tiene que ver eso con el dictado o no de clases?

Hay miles de argumentos más que arguyen la defensa de la medida. Pero creo que alcanzan con estos. Y con las respuestas, que, claro, son rebatibles. Pero me parece importante subrayar que se percibe un fuerte rechazo social a lo decidió ayer por los docentes. Aunque en la decisión, muchos no lo hayan compartido.

Es lamentable, y muy triste, ver desvencijarse un largo trabajo de construcción de la identidad y la dignidad docente, cuando reaparecen en boca del “hombre común”, reducciones noventistas como las expresadas por la presidenta el pasado 1 de marzo en el Congreso. Es penoso vernos desangrar en las redes sociales, y en las mesas de amigos y familias, cuando discutimos la situación. Es alarmante la distancia que han puesto los docentes con las coordenadas de la realidad. Es indignante cuando la docencia se mezcla con la ignorancia, y se percibe al docente “cómodo”con los paros, sin autocritica alguna, sin ningún otro aporte al debate que no sea no ir al aula, y llevar el dia como un feriado. y indolencia frente a las victimas de sus decisiones, que no son los gobiernos, ni los funcionarios, sino la propia gente de a pie. A eso se lo llama,guste o no, INDOCENCIA. 
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